LOS DESASTRES DE LA LABORAL Y LAS REFLEXIONES QUE PROCURAN
Miguel Angel CALDEVILLA
macalde@telecable.es
Los atentados a la Universidad Laboral de Gijón vienen de lejos. Se puede decir que empezaron en 1957.
Pero en los últimos años han tomado una virulencia y vesanía desproporcionada.
Sin ánimo de agotar el catalogo de recuerdos de cualquier gijonés, vale la pena reseñar diez ejemplos:
1) La ocupación del Convento de Clarisas para sede de la Televisión del Gobierno Autónomo sin respetar los espacios de formación, rezo y culto de las Madres Clarisas, monjas de clausura que atendieron los comedores, lavandería y ropería de la Universidad Laboral desde 1955.
2) El uso de la Iglesia, para representaciones escénicas variadas, con deterioro de los bancos, utilizados en algún caso como atrezzo de escena. Las desapariciones de los bancos, de medidas acomodadas al espacio de uso, son periódicas. No consta que se encuentren inventariados y se han producido reclamaciones en vía parlamentaria para conocer su paradero.
3) La rotura de estatuas del Patio Central y el transito a los Jardines. Algunas aparecen descabezadas, otras sin brazos… Constituyen en sí mismas el mensaje icónico negativo de lo que representan. Un apóstol descabezado y expuesto es la más lograda representación de odio a lo que significa.
4) El rodaje en la Iglesia de videos irreverentes representando innecesarios desnudos sobre el altar y llamadas al consumo de drogas y alcohol por parte de jóvenes. Tales videos representaron a Gijón en la muestra nacional de arte ARCO siendo comisaria de la misma Rosina G- Baeza Tinturé, actual Directora de Laboral Centro de Arte. La representación pública de actos propios del ámbito privado o marcadamente lesivos de la salud y la moral pública puede constituir delito y produce consternación en ciudadanos creyentes si todo ello se desarrolla en un lugar de culto.
5) El cubrimiento del mural del Teatro, una alegoría de la Academia de Platón, de Rafael, pintada por Segura, uno de los muralistas más notables de los años 50 y autor de otras pinturas de la Laboral y en otros monumentos de la época. La pieza pictórica era el elemento central de la decoración del teatro y trasladaba la misma atmósfera de serenidad y respeto por la ciencia que transmite la obra de Rafael. Evocaba sin embargo un planteamiento innovador al fundir los contenidos del modelo academicista con una nueva pedagogía del trabajo, representada por jóvenes en formación. El compromiso social del modelo educativo quedaba reflejado en grupos de hombres y mujeres en ambientes laborales asturianos. En una esquina del mural se recogía un grupo humano compuesto por los arquitectos y los promotores de la Institución alrededor de una mesa. Al taparlo se ha pretendido anular el mensaje histórico del proyecto educativo innovador, integrador, social y comprometido con el desarrollo que tuvo lugar en la Universidad Laboral.
6) El secuestro del Archivo Histórico de la Laboral, con documentos, biblioteca de libros notables, una importante pinacoteca, fotografías, planos, prototipos de máquinas, enseñas y banderas,… Desde el año 2001 estos materiales están depositados en algún lugar de la Laboral, pero no son accesibles para el público interesado ni constan trabajos de investigación o archivística encaminados a la protección de los mismos. Tampoco se conocen publicaciones que recojan referencias al material depositado.
7) Las lámparas del vestíbulo del Teatro, la placa conmemorativa de los 25 años de la puesta en marcha de las Universidades Laborales, las columnas del escenario (que ahora se encuentra a la intemperie..)
Van desapareciendo vestigios conmemorativos de efemérides relacionadas con las Universidades Laborales en contraste con la proliferación de placas conmemorativas de “inauguraciones” de distintas dependencias que ahora son rehabilitadas para diferentes usos, algunos de ellos dedicados a iniciativas empresariales privadas de multinacionales. Están registradas más de diez placas conmemorativas suscritas por la autoridad local y autonómica.
8) La ampliación de la caja escénica, con el pretexto de dar cabida a espectáculos grandiosos. Esta “caja” rompe la armonía del edificio y ahora cumple la función de patio de butacas y escenario para las representaciones que escasamente alcanzan los 100 espectadores, que son mayoría en la programación actual. El ejercicio económico de la gestión de Laboral Escena durante el año 2008 reflejó que se ha recuperado por ingresos de taquilla el 16% de los gastos de gestión del Teatro para el mismo periodo.
9) La asfixia de los espacios destinados a Formación Profesional de la Fabricación Mecánica, cuyos Talleres de Prácticas se han desmontado casi por completo. Con ello se anuló un referente europeo del sector y se menospreció la labor creativa desarrollada por un amplio equipo de profesores protagonista de importantes procesos de innovación educativa a lo largo de 50 años.
La familia de Fabricación Mecánica, que surgió en la Laboral como complemento lógico a las industrias básicas creadas en los años 50, prácticamente ha desaparecido.
Una Formación Profesional basada en el mero entrenamiento de los trabajadores con sistemas de contenidos modulares y cuya responsabilidad se ha trasladado a los agentes sociales, ha descoyuntado el modelo educativo de la Universidad Laboral. Los cuantiosos recursos derivados desde Bruselas para la formación, se han desperdigado en acciones que están siendo constantemente cuestionadas por su falta de transparencia.
10) La desaparición de la Cruz de la Victoria del frontis de la Iglesia, la pieza más preciada por Luis Moya. La Cruz de la Victoria es, además de símbolo cristiano, la representación del Principado de Asturias, que, justo enfrente, tiene las oficinas eventuales y personalizadas de su Presidente y en donde se celebran frecuentes Consejos de Gobierno del Principado.
La presencia del Principado de Asturias, actual propietario de las instalaciones de lo que fue Universidad Laboral de Gijón, se encuentra diluida por una persistente presión localista de la ciudad de Gijón, que ha centrado sus esfuerzos en presentarla como recurso turístico propio, basado en la belleza arquitectónica del conjunto.
Se ha promovido a la vez la idea de Centro de Arte y las vinculaciones iniciales entre ciencia, arte y tecnología propias de las “factorías culturales” de los 70 se han ido evaporando con el tiempo.
Lo asturiano, lo que estuvo en el origen como seña de identidad de la Institución, creada con fondos iniciales procedentes de la minería del carbón, ha quedado en los murales de Segura y otros pintores que adornan algunas estancias del conjunto arquitectónico.
Lo cristiano y católico, que informó la acción educativa de los Jesuitas durante 25 años de la Universidad Laboral, resulta ahora difícil de rastrear y se encuentra envuelto en una atmósfera laica, casi anticlerical, que recuerda las controversias de la primera parte del siglo XX en España.
El catálogo no es exhaustivo, aunque sí plantea algunas reflexiones.
Parece que estamos asistiendo a una destrucción sistemática y calculada, incluso provocadora, que no es propia de las culturas de comunistas ni de socialistas en ningún otro país de la Unión Europea. Ambas formaciones políticas se vienen caracterizando por el respeto a las creencias y a la historia, aun cuando no compartan las primeras y luchen por cambiar el curso de la segunda. Y así gozan de crédito y apoyo en los regímenes democráticos del mundo occidental
En la historia contemporánea no se puede decir que estas formaciones políticas se hayan destacado por su espíritu destructor. Y salvo casos aislados y puntuales, propios de periodos de anormalidad en la convivencia, han mostrado respeto por creencias y posiciones ideológicas diferentes.
Lo que ocurre en la Universidad Laboral de Gijón no parece ser el resultado de decisiones políticas elaboradas por los órganos partidarios competentes en condiciones de mesura y convivencia democrática.
Más bien parece el resultado de viejos atavismos que se manifiestan actuando de forma interpuesta y sin la sanción de las urnas democráticas.
Es aquí donde surge la incertidumbre a la hora de atribuir la responsabilidad de la sucesión de actos de provocación, vesanía, anticlericalismo (que no laicismo) y vandalismo que padece la Universidad Laboral de Gijón.
Si los asturianos han dado su confianza a comunistas y socialistas para que los gobiernen desde hace treinta años y, bajo su mandato, sucede lo que está pasando:
¿Quién manda realmente en Asturias?
0000000000000000